Ciudades inteligentes: los términos y las condiciones

 Si una ciudad tiene planificación estratégica, gestión humana y ambiental, control de seguridad social, uso adecuado de los recursos humanos y económicos, uso de TIC y proyección internacional, entonces, es una ciudad inteligente.

 De un tiempo hacia acá, las ciudades buscan desarrollar modelos de vida sostenible, incrementar la calidad de vida, dar solución a sus problemáticas más comunes, incrementar sus recursos y mejorar las oportunidades que brindan a los ciudadanos. En ese proceso surgen las ciudades inteligentes: una mezcla de trabajo en equipo, tecnología, buena gestión de recursos y planeación.

Estas ciudades, a través de iniciativas de cambio, permiten afrontar los problemas con diferentes enfoques, encontrar soluciones alternativas y mantener así un equilibrio entre la economía, el medio ambiente y la sociedad. No obstante, toda ciudad inteligente sabe que es solo con el compromiso de los ciudadanos y su trabajo constante que las iniciativas despegan.

Las condiciones:

Para que una ciudad sea llamada inteligente debe cumplir con una serie de requisitos. Los cuatro siguientes son los más relevantes si una ciudad quiere postularse como tal:

  1. Tener lugares de desarrollo, proyectos innovadores e iniciativas culturales y sociales. Deben ser funcionales, atractivos y además, de utilidad para todos quienes habiten la ciudad: residentes y visitantes.
  2. Ser auto-sostenibles, es decir tener la capacidad de funcionar y la vez, generar recursos para mantenerse.
  3. Contar con dispositivos y módulos que permitan la conectividad, la comunicación y la interacción al aire libre y en espacios abiertos.
  4. Mejorar el estilo de vida de los ciudadanos, resolver problemáticas, aumentar la eficacia de los proyectos y dar ejemplo de forma dinámica y creativa a través de la implementación de tecnologías de la información y la comunicación.

¡Pero esto aún no es suficiente!

Ser una ciudad inteligente representa mucha más que el uso de tecnologías. Implica, sobre todo, el uso de conceptos y la aplicación de pensamientos y actitudes. En otras palabras, asuntos como el consumo de energía, el ahorro de agua y la convivencia ciudadana son el campo donde las grandes iniciativas aterrizan.

 

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